De las cámaras a la función pública


El viaje de persistencia de Cándida Amezquita
Por: Salvador Mendizabal

A sus 49 años, Cándida Mesquita irradia la seguridad de quien ha pasado gran parte de su vida bajo los reflectores, pero mantiene la humildad de sus raíces en Totonicapán. Aunque hoy navega en las aguas de la comunicación institucional y el gobierno, su historia es un recordatorio de que los sueños no caducan, solo se transforman.


El rigor y la fe: Semillas de una infancia en «Toto»
Cándida recuerda su niñez como una etapa «muy bonita», marcada por una familia cristiana unida y, sobre todo, por la influencia de su abuela. «Ella marcaba el paso de la familia», relata con nostalgia. Entre lecciones de cocina y una disciplina estricta, su abuela y sus padres forjaron el carácter de la mujer que hoy conocemos.
Aunque su anhelo juvenil era convertirse en abogada y notaria, el destino le tenía preparada una sorpresa que duraría casi dos décadas.


El «accidente» que se convirtió en carrera
Su ingreso a los medios de comunicación no fue planeado; fue una insistencia de seis meses. Tras una invitación al programa de televisión que conducía su padre para hablar sobre lactancia materna y fe, el director del canal vio en ella un talento natural.
«Le dije que no me interesaba, que no sabía nada de cámaras», confiesa. Sin embargo, la perseverancia del director y el apoyo de su padre —su mayor mentor e inspiración— la llevaron a aceptar. Lo que comenzó como un programa para mujeres se extendió por 18 años, abarcando reportajes, conducción de noticias y entrevistas a innumerables personajes.

«Trabajar en el canal fue como pasar por una universidad diez veces», afirma Cándida.

por: Salvador Mendizabal

El giro hacia la política y la comunicación oficial
Tras una sólida carrera en medios, que incluso sobrevivió y se adaptó a la virtualidad de la pandemia, Cándida dio el salto a la comunicación gubernamental. El cambio, asegura, conlleva una responsabilidad mayor.
«Es diferente hacer comunicación comercial a una institucional. Aquí trasladamos información oficial a la población; requiere muchísima responsabilidad en la redacción y en la forma de conseguir la nota», explica. Este nuevo rol le exige el «100 por el 100», un desafío que ha logrado equilibrar gracias al apoyo de sus hijos, quienes hoy son profesionales y celebran ver a su madre alcanzar sus propias metas.


Una deuda pendiente: El título de abogada
A pesar de su éxito comunicacional, Cándida nunca olvidó aquella promesa de juventud. Actualmente estudia Derecho, decidida a obtener el título que su padre siempre la instó a conseguir. «Quiero regalarle el título de abogada y notaria a mi papá… es algo que fui pausando por muchas situaciones, pero ahora sigo buscando esos sueños».
Además de sus estudios, su motor actual es su familia, especialmente su nieta, y el deseo de seguir aportando a la comunidad desde su espacio en el gobierno.


Un consejo para las nuevas generaciones
Para aquellos jóvenes que hoy se forman en el periodismo, Cándida es clara: la técnica es importante, pero la integridad es innegociable.
«La preparación es básica: investigar, analizar, cuidar la ortografía y leer mucho para tener facilidad de palabra», aconseja. «Pero sobre todo, que seamos íntegros y honestos en todo lo que realicemos. Eso es lo que realmente vale en una persona».

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