El Escenario que Transforma Sueños en Carreras Profesionales
Por Salvador Mendizabal
Lo que comenzó como una iniciativa local en el oriente del país se ha consolidado hoy como la plataforma de desarrollo artístico más robusta de la zona 17 y de la Ciudad de Guatemala. MetroFest, en su sexta edición, no es simplemente un concurso de canto; es un ecosistema de formación que ha impactado la vida de cientos de jóvenes guatemaltecos.
La genealogía de este festival se remonta a Jutiapa, con el Festival Cuna del Sol. Fue la visión de la Corporación Metroproyectos la que permitió replicar este éxito en la capital, inaugurando la primera edición de MetroFest en el Centro Comercial Metro Norte en el año 2019.
Steve Guirola, gerente de mercadeo de Metro Norte, destaca que la intención siempre fue ir más allá del entretenimiento:
«Para la corporación siempre ha sido vital el poder desarrollar y apoyar a la gente, sobre todo a la gente que visita los centros comerciales».
A diferencia de otros certámenes, MetroFest se distingue por su enfoque en el entrenamiento previo. Los participantes no llegan directamente a la tarima; pasan por un proceso de «entreno y capacitación» que es parte fundamental del certamen.
Una pieza clave en este engranaje es el instructor Miguel Ángel Duarte, director de su propia academia musical. Su rol incluye:
- Formación y guía: Los jóvenes reciben instrucción técnica antes de los conciertos.
- Asesoría técnica: Apoyo directo en el manejo de pistas musicales para optimizar su desempeño.
- Mejora continua: El objetivo es que los participantes superen sus capacidades iniciales conforme transcurren los días del concurso.
Para figuras como la artista Paola Chuc, Duarte ha sido un «ángel» y un «papá en la música», evidenciando el impacto generacional de su enseñanza.
Alejandra Punay, coordinadora de mercadeo y actual organizadora general, explica que MetroFest llena un vacío de apoyo al talento nacional que muchas veces permanece «sin descubrir».
El festival ofrece herramientas que trascienden el día de la final:
- Premio en efectivo: Un incentivo económico inmediato.
- Beca de estudio: Se otorgan seis meses de entrenamiento vocal para continuar la formación profesional.
- Exposición mediática: La organización lanza campañas publicitarias en paradas y traseras de buses, permitiendo que los rostros de los artistas sean visibles en toda la capital (Zonas 1, 6, 18, entre otras).
El festival ya cosecha frutos tangibles. Oscar Pacheco, el primer ganador del certamen, es hoy una de las voces principales de la reconocida agrupación Checha y su India Maya Caballeros. Otros participantes han logrado desarrollar sus carreras en el extranjero o unirse a bandas famosas en Guatemala.
Más allá de la competencia, MetroFest fomenta una comunidad. Según Guirola, uno de los resultados más satisfactorios es la amistad que surge entre los participantes y el equipo de producción.
Paola Chuc, quien ahora funge como juez, describe la dificultad emocional de este rol:
«Lo más complicado es justamente poner en balanza el corazón y la parte profesional… ver las caritas de las personas que se van quedando con aquella ilusión de tener una segunda oportunidad».
Con más de 150 inscritos cada año solo en los castings de Metro Norte, el reto de selección es cada vez mayor debido al alto nivel de talento. El consejo de los expertos para los jóvenes es unánime: perder el miedo.
- Animarse: «El que no se anima, pierde».
- Preparación constante: «Uno puede creerse el mejor, pero en realidad uno nunca deja de aprender».
- Resiliencia: Los primeros resultados pueden no ser los mejores, pero son necesarios para ganar experiencia.
MetroFest se reafirma así como una puerta abierta para que los vecinos de la capital transformen su pasión en una profesión, devolviendo a la comunidad el talento que Guatemala tiene de sobra.
